Vela-Estaper team: Xpyr2016 report

Crónica Xpyr 2016

(Sorry, just in spanish)

Un final de carrera duro, igual que el resto de la carrera.

 

Los días previos a la competición ya traían los nervios típicos de antes de una carrera. Hacia ya mucho tiempo que no sentía esos retortijones en el estomago, fruto de los nervios. Ya quedaban olvidados aquellos momentos en los que antes de una competición de piragüismo, el cuerpo se te descomponía, y tenias que ir al baño
cada dos minutos. Los dos primeros días fueron ocupados por el tema de los briefings de la carrera, repaso de las normas, entrega de material y trackers de seguimiento y entrevistas para la productora de video. Todo eso hizo que nuestros nervios se acentuaran.

 

Día 1: La gran pájara. Pero al final el día “D” llego y una vez dieron el pistoletazo de salida, todos los nervios se quedaron en Hondarribia.
Ahora era el momento de darlo todo, de superarse y intentar estar a la altura de la situación. Nada mas dar la salida comienza una parte muy dura e importante de la carrera, que es la de alcanzar a pie, y lo antes posible, la baliza de Larrun. Y digo importante porque esa baliza puede marcar la diferencia de los próximos días de carrera. La carrera consiste en subir a pie hasta el pico de Larrun , que esta a 900 metros de altitud, y hay una distancia aproximada de algo mas de 29 kilómetros por la ruta que yo hice, que fue la que
hicieron prácticamente todos los corredores. Siendo la salida de la carrera a las 11:00, llegar pronto a ese punto es de suma importancia, porque si tardas mucho, quedan pocas horas de vuelo para aprovechar. Así que todos salimos bastante rápidos y sorprendentemente me coloco en cabeza de carrera, algo que me asusta porque me hace pensar si mi ritmo es demasiado rápido. Aun así, yo me siento bien y voy comprobando que mi ritmo no es rápido, sino que los demás son conservadores. Pronto, habría muchos que comenzarían a despuntar. No obstante, el calor de ese día era infernal y pronto empezaríamos a sufrir los achaques de la deshidratación. Jordi me asiste cada poco para ir dándome agua y bebidas isotónicas que hagan que reponga lo mucho que estoy perdiendo. Para cuando llego a la base de Larrun, donde todavía queda mucho desnivel por subir, la pájara empieza a hacer presencia. El calor no perdona a nadie y ves a la gente como
baja el ritmo a medida que el desnivel se acentúa. Al final llego a Larrun en un buen tiempo para mis expectativas, 3 horas 50 minutos no esta mal para el infierno que teníamos encima. Pero a Jordi, que venia detrás para ayudarme a portear parte del material no le perdono el calor y lo dejo tirado en el suelo durante un rato. Al final llego a la baliza y de ahí me dirijo hacia el despegue que estaba improvisando la gente. Veo a varios que habían salido delante mía, que estaban ya pinchados en el valle al sur de Larrun, y empiezo a preocuparme. Demasiada gente ya en el suelo caminando. Pues conmigo no fue distinto.
El viento ese día estaba de sureste y los techos eran muy bajos, cosa que no favorecía para nada nuestro vuelo ya que nuestra dirección tendría que ser precisamente hacia el sureste y necesitaríamos algo mas de techo si queríamos poder pasar esos primeros montes del pirineo. El vuelo era difícil, las térmicas casi inexistentes y las que habían no subían. Y para colmo pillo un mal ciclo y además el hecho de haber salido solo, no me ayudo en nada. Así que acabe aterrizado a pocos kilómetros de Larrun en el fondo de un valle y teniendo que plegar y ponerme a caminar si quería intentar redespegar pronto. Pero la pájara ya había echo estragos en mi cuerpo y a partir de ese punto, no me dejaría. Me
costaba dar un solo paso para poder avanzar, pero me decía a mi mismo que llevaba mucho queriendo estar ahí y no iba a abandonar. Aun así, mi cuerpo solo quería dejarlo. Al final, poco a poco fui ganando metros y por fin llegue a un lugar donde podía intentar despegar, pero no tenia fuerzas ni para sacar el material. Estuve tirado en el suelo en una sombra alrededor de 1 hora y media, cosa que me hizo pensar que ese día estaba ya perdido. Lo único que quería era intentar hacer un planeo y llegar lo mas lejos que pudiera para poder descansar donde aterrizara porque mis fuerzas no daban mas de si. Después de un rato tumbado pude recuperarme un poco como para poder intentar un despegue. No había viento (ya era muy tarde) y me costo varios intentos y un arborizaje poder
despegar. Pero al final lo consigo y hago un vuelo de planeo aterrizando en el pueblo de Zugarramurdi, donde pasaría la noche. Esa noche toca recuperar fuerzas, aunque no podía ni comer siquiera. Cada vez que intentaba comer algo creía que iba a vomitarlo todo. Así que lo que hice fue hidratarme todo lo que pude y esperar a que el cuerpo me pidiera algo.

 

Día 2: Recuperando posiciones.
A la mañana siguiente tocan diana a las 05:00 y a las 05:30 me pongo a caminar. Todavía de noche aprovecho las horas de frescor para intentar avanzar lo mas posible, y esa mañana llego al puerto de Otsondo y de ahí cojo una pista que me lleva por debajo del Gorramendi hacia el collado de Aintziaga, desde donde despego. Desde ahí pude llegar casi hasta Saint Jean Pie de Port, cosa que me hace recuperar un poco de ilusión, ya que ese vuelo me hizo adelantar posiciones. Hasta ese momento iba de los últimos en la clasificación. Pero el resto del día tocaba caminar. Y hacia mas calor que el día anterior. Comenzaban a salir las temidas ampollas, debido al calor del asfalto y a que caminar por el, ya de por si, te destroza la piel. El asfalto estaba tan caliente que los bastones se hundían en el. Y de eso hay videos que lo demuestran, por si alguien cree que estoy siendo exagerado. Esa tarde me iba tirando a cada rio en el que se cruzaba mi camino, para poder bajar la temperatura del cuerpo. Aun así, llega un punto, pasado Estenrençuby,  en el que me vuelve a visitar la pájara. Me vuelvo a caer desplomado, con la diferencia de que esta vez tengo a Jordi cerca y este me presta ayuda. Un poco mas tarde, me adelanta Iñigo Gabiria, y eso me motiva para caminar un poco mas y al final del día llegamos a un buen lugar donde pasar la noche. Acabamos tres equipos en el mismo lugar, Iñigo, Joao, y
yo. Buen rollo esa noche, tertulia antes de dormir, y recuperación de pies y el resto del cuerpo.

 

Día 3: Huracán.
Por la noche las previsiones meteorológicas daban que el viento soplaría fuerte, pero ni por asomo nos imaginábamos lo que iba a pasar. La autocaravana comenzó a zarandearse sobre las 02:00 de una forma que empezaba a darnos miedo. Así que tuvimos que salir a
cambiarla de posición y alinearla con el viento que venia del sur, de forma que no hiciera tanta vela, porque realmente parecía que iba a darle la vuelta. Ese era el preludio de lo que iba a ocurrir ese día. El viento interrumpió mi descanso nocturno, de forma que ya me esperaba lo peor. Sobre las 05:00, como todos los días, me levantaba a desayunar rápido, preparar material, y comenzar a caminar. Pero ese día, al menos, iría acompañado. Habíamos quedado Iñigo y yo para salir temprano. Un poco mas tarde saldría Joao. El viento, lejos de disminuir su intensidad, soplaba mas fuerte incluso que un rato antes cuando tuve que salir a cambiar de posición la autocaravana, por lo que le dije a Jordi que esperara un rato, ya que temía que el viento la volcara. A Iñigo y a mi, habían momentos que nos costaba avanzar ya que las rachas empujaban fuerte.
Esa mañana no había prisa por subir al Orhi, ya que aunque llegáramos temprano, no podríamos despegar, y solo nos quedaría caminar un largo recorrido hasta Isaba. Yo ya comenzaba a encontrarme mejor, y mi cuerpo estaba mas fuerte. Al final la motivación hizo que acelerara mi paso y subí al Orhi a buen ritmo, cosa que no sirvió de mucho, porque cuando llegue el viento era fuertísimo. Todavía con rachas de casi 60 kilómetros por hora, lo único que podíamos hacer era esperar, ya que las previsiones daban que bajaría, aunque dudábamos de que lo hiciera pronto. No obstante, la estrategia tenia que funcionar si o si, ya que la caminata hasta Isaba era muy larga, y el no volar nos habría mermado mucho, no solo las fuerzas, sino también el coco. Veíamos como los pilotos que habían llegado temprano se cansaban de esperar y se iban marchando desesperanzados.
Pero los que aguantamos allí tuvimos nuestra recompensa, porque el viento bajo su intensidad a niveles despegables (aunque todavía fuertes) que nos permitieron avanzar. Decido salir el primero, estando aun fuerte el viento, y cuando salgo, comienzo a subir como un cohete, cosa que hace que el resto se decidan también a salir. Una vez lejos de la compresión de la montaña, el viento, aunque aun fuerte, permitía girar las térmicas, y nos deja avanzar dirección Este hasta llegar al valle del Roncal, el cual intento superar en
dirección sur para no entrar en Belagua, ya que ese valle se cierra mas al Este y no permite la continuidad del vuelo fácilmente. Así que me dirijo hacia Isaba, para intentar enlazar con Peña Ezkaurre, que es la línea mas lógica para poder continuar hacia el Este. Con buena altura voy avanzando bien al sur, pero ya cerca de Isaba, pillo una gran descendencia que me hace tener que pelear para mantener la altura en la vertiente occidental del valle. Así que viendo que pierdo mucha altura, decido tirarme a la desesperada a una pared de roca que hay en la otra ladera del valle, en una zona muy encañonada, pero que tenia la esperanza que rindiera al arrimarme a ella. Pero resulto que no rendía, y acabe metido en un cañón estrecho, recibiendo por todos lados, y como único
aterrizaje un campo pequeño que no sabia si me daría para aterrizar en condiciones de seguridad. Sigo luchando para intentar remontar, pero al final el momento inevitable llega. Toca aterrizar, así que preparo bien la aproximación apurando hasta el ultimo centímetro hasta las copas de los arboles para poder tener el mayor campo posible para aterrizar. Para colmo ya cerca del suelo me quedo sin viento, cosa que haría que el campo fuera mas corto aun.
Rozando las copas de los arboles de la cabecera de mi campo me lanzo al tramo final de la aproximación, y pronto deduzco que no tengo distancia para terminar el aterrizaje, y que me voy a estampar contra los arboles del final del campo. Así que rápidamente miro hacia delante y hacia atrás para comprobar que no venia ningún coche por la carretera, y me dirijo hacia ella para aterrizar. Pero no estaba todo acabado. No venían coches pero la carretera esta rodeada de arboles en sus márgenes y veía que no cabria entre ellos. Pero ya no había vuelta atrás, así que subo los mandos y acelero todo lo posible. Comienzo a bajar y ya entrando en la carretera empiezan a impactar las puntas de la vela con los arboles a cada lado de la carretera. En algún momento pensé que se engancharían y me daría una buena, pero al final no lo hicieron y aterrice sano y salvo. Después de plegar la vela, llega Jordi y decidimos cual será la mejor estrategia para el día siguiente. La previsión era que no se podría volar debido a vientos fuertes de sur, pero yo decido no creerme la previsión para el día siguiente y apuesto por volar (cosa de la que me arrepentiría). Si decidía que no se iba a volar, me dirigiría hacia Zuriza, pero al final me dirigí hacia Isaba pensando en volar al día siguiente. Desde Isaba pensaba subir a un pico al sur, el Pikoatxikota, que conocía del año anterior, y desde el cual se podía despegar bien. Así que esa noche toca descansar bien y reponer fuerzas.

Día 4: La gran cagada.
El día anterior habíamos decidido que íbamos a volar, aun con la previsión meteorológica en contra de esa decisión. Así que ese día no teníamos que madrugar, ya que el pico al que hay que subir esta tan solo a 1 hora y media de subida. Subir antes era una tontería porque llegar al despegue demasiado pronto nos habría hacho tener que esperar un buen rato en la cima, y para eso descanso en mi camita. Me levanto sobre las 09:00,
desayuno, y comienzo a subir. Tranquilamente voy ganando metros a la montaña, pero iba por el sotavento de esta y no veía lo que me esperaba arriba. Una vez en la cima compruebo que la previsión había acertado y me siento el mas imbécil del planeta. Muchas horas perdidas por una mala decisión. Toca seguir caminando, previsiblemente, todo el día. Miro el mapa, y la mejor opción es subir a Peña Ezkaurre y bajar hasta Zuriza, lugar al que podría haber llegado el día anterior por una carretera cómoda y casi sin desnivel, ya que donde aterrice no estaba lejos de ahí. Así que me resigno y comienzo a caminar,
subiendo hacia la cima, ya que el GR11, que es el sendero que me llevaría hacia Zuriza, pasaba obligatoriamente por la cima de Peña Ezkaurre. No contento con la cagada de la decisión del día anterior, que me llevo a estar en una situación muy desfavorable, decido cagarla un poco mas. Miro el mapa, y veo en el una pista que baja desde la posición que yo estaba, hasta el valle de Ansó, y pienso para mi: Si bajo a Ansó y subo por el otro lado del valle, llegare a Hecho, y desde ahí al día siguiente podre volar, o a lo mejor incluso hoy. Así
que decido seguir la pista que salía en mi mapa. Jajajaja. Lo peor que pude hacer. Todavía me quedan cicatrices de la paliza que me di. La pista que aparecía en mi mapa debía ser del año 2000 antes de Cristo porque no había ni rastro de lo que pudiera entenderse como, tan siquiera, un sendero malo. Pero para cuando me di cuenta ya estaba tan metido dentro que era mejor avanzar hacia abajo que retroceder hacia arriba. Por donde estuve abriendo bosque os puedo asegurar que no pasan ni los Jabalís. Habría necesitado un Bulldozer para abrir algo de senda. Dos horas y media mas tarde logre salir a algo que parecía un sendero, y de ahí a una pista vieja sin uso que me llevo a la carretera principal del valle. Hasta ese momento, mi comunicación con Jordi, mi asistente, era nula. El no sabia donde me encontraba, y yo tampoco donde estaba el, debido a que en ese valle no hay cobertura de nada. Es un valle súper salvaje y tan solo atravesado por una estrecha carretera que lleva hasta, no os lo vais a creer,…….ZURIZA. La paliza recibida en el bosque
hace que me merezca un descanso, y decidimos comer en un pequeño restaurante, el cual realmente recomiendo por el lugar donde se encuentra, y así descansar un poco. Al finalizar el descanso me pongo de nuevo en marcha, y me dirijo hacia Zuriza, lugar donde pasaríamos la noche y, como he dicho antes, lugar donde podría haber estado la noche anterior. O sea, que para aclarar las cosas, acababa de perder 24 horas dando vueltas como un tonto por los bosques de Isaba y Ansó. Llegando a Zuriza, tuvimos una de las anécdotas mas graciosas y agradables del viaje. Unos días antes, no se donde ni quien me lo dijo, había escuchado que había un tipo haciendo la transpirenaica en paralelo a la Xpyr, cosa que me sonaba porque yo lo había hecho dos años antes también. Pues ese día, llegando a Zuriza, de repente veo a un tipo que camina en dirección contraria a la mía. Lo curioso fue que, todavía estando lejos de mi (como unos 30 metros o por ahí) se dirige a mi y me dice: ¿Tu eres Maxi?. Yo me quedé a cuadros. Al principio pensé que seria alguien de la organización, de hecho se lo pregunte, pero llevaba una mochila muy grande y me extrañaba. Y el me contesta: No, yo soy amigo de Eli (Eli es mi novia). Eso me dejo aun mas a cuadros. Y entonces caí en lo de varios días antes. ¿Tu no serás el tipo que esta haciendo la Transpirenaica a la vez que nosotros no? Me contesto que si y nos estuvimos
riendo un rato y después de un rato de conversación, lo convenzo para que se venga a dormir con nosotros y que se suba al día siguiente a conmigo al Alano. Al final decide que le gusta la idea así que nos buscamos una zona buena para dormir al final de la pista que lleva de Zuriza hacia el Este, en un lugar paradisiaco, y allí descansamos y nos echamos unas risas contándonos historietas. Por cierto, su nombre es Chechu, y es un tipo increíblemente agradable. Me ayudo a curarme las heridas de ese día y compartimos una buena comida que nos hizo nuestro querido Jordi, al que estoy muy agradecido por su ayuda.

 

Día 5: El vuelo esperado.
Ese día no nos levantamos tan temprano como los otros ya que estábamos cerca del pico al que nos tocaba subir. De el nos separabas pocos kilómetros pero casi 1000 metros de desnivel. Aun así yo quería estar temprano arriba. Prefería esperar arriba ese día por si se ponía bien antes de la cuenta. Pero un mal calculo del tiempo de subida hizo que quisiera salir antes de la cuenta, y que tuviéramos que esperar un buen rato arriba. La subida fue muy agradable. Al menos ese día podía hablar con alguien mientras caminaba, y así la subida se hizo mas amena. Llegamos arriba bastante mas rápido de los esperado, así que nos toco tertulia durante un rato. Después de revisar varios posibles despegues, ya que el viento estaba fuerte en la parte alta donde habíamos elegido para despegar, encontramos otra opción que, aunque con mucha pendiente y mas rocas de las que me habrían gustado, había menos viento, y al final fue donde nos dirigimos. Bajamos destrepando hasta el
lugar debido a la fuerte pendiente y comenzamos a preparar. Una vez listo, decido despegar mientras Chechu termina de preparar su equipo. Nada mas salir comienzo a subir muy rápido. Era un día casi sin térmicas debido a que el cielo estaba encirrado, y sin brisa de valle. Mas bien lo que hacia que rindiera tan bien, era que el fuerte viento meteorológico se colaba por el fondo de los valles y subía hasta encontrarse con las paredes verticales del final de estos.
Pero el viento que teníamos era de componente Sureste, y no nos favorecía para nada. Poco a poco voy pillando altura cerca del despegue pero me espero a que Chechu pueda salir. Le costo salir varios intentos debido a que la zona era muy mala para despegar. Una vez despega, me comunico mi intención de ir tirando hacia el Este, cosa que hago. El va cogiendo altura y me sigue de lejos, pero cruzando el valle de Hecho por su extremo norte hacia el collado del Bisaurin, costaba mucho avanzar y yo acabo aterrizado muy cerca del collado, con lo que le llamo por radio y le digo que lo intente un poco mas al sur. Mas tarde, me contaría por teléfono que acabo pinchando en Hecho y intentando redespegar pero que ese día ya no pudo remontar para seguir. Yo, por mi parte, recogí la vela en coliflor y subí hasta el collado desde donde despegue de nuevo y seguí dirección Este, cruzando por una garganta increíble junto al refugio de Lizara, en la que estuve remontando junto a buitres que salían de sus nidos a mi paso y que prácticamente se tiraban encima mía cuando los pasaba por debajo, hasta justo antes de pasar el valle de Canfranc, donde comencé a hacer ladera en la pared sur del Pico Aspe. La ladera rendía muy poco, por lo que subía lentamente. Al final, la impaciencia me hizo saltar hacia atrás con muy poca altura, en dirección a la estación de Candanchu. Tan solo 50 metros por encima del pico decido saltar, con lo que esperaba comerme algún rotor en la parte norte, así que decido flanquear un poco por el este hasta para separarme un poco del pico.
Al poco de dejar la ladera me encuentro con un ascensor que me sube con mucha virulencia hasta casi entrar en la nube. Viendo que esta se acercaba tuve que meter orejas
y acelerar a tope para salir de la ascendencia, y después de esto me tire hacia la canal de Izas, un valle que subía justo por el sur de la baliza de Anayet.
Dos térmicas mas tarde paso por la baliza de Anayet y me lanzo dirección sur para recuperar la ladera que había abandonado, la cual rendía muy bien, pero los techos en esa zona eran bastante bajos y corría el peligro de meterme en nubes. Tenia delante mia en dirección sur la gran Peña Telera, y veía que seria muy difícil ganar su vertiente sur con lo que al final decido ir  avanzando en dirección sureste y acabo aterrizado no muy lejos de Biescas. Despues de aterrizar, me reuno con Jordi y paro para un repostaje rápido. Como y bebo algo y sigo mi camino. Me dirijo hacia Biescas la cual alcanzo corriendo y me uno a Jose Isidro Gordito y a Iñigo Gabiria. Con ellos hago parte del recorrido, pero al final nos separamos.
Ellos deciden ir a Yesero y yo tiro hacia Cotefablo para intentar hacer un ultimo vuelo de planeo ese dia, ya que al dia siguiente la previsión para volar era muy mala. Llego hasta Cotefablo y subo acompañado de Jordi campo a través hasta el collado de justo encima del túnel pero cuando llegamos el viento esta de atrás y es imposible despegar. Asi que bajamos de nuevo y dormimos en la otra cara del túnel.

 

Dia 6: Rayos, truenos y centellas.
La mañana amanece muy nublada, y ya desde la madrugada se podían ver y oir los rayos que caian debido a las tormentas. Como todas las mañanas, me levanto, desayuno rápido, preparamos el material, y me hago los remiendos en los pies. Sobre la 07:00 empiezo a caminar para subir al Pelopin, un pico al sur de Sierra Tendeñera cerca de Cotefablo y que tiene buenos prados para despegar. Pronto comienza a llover, y mas tarde me graniza encima y no tengo ningún lugar para refugiarme, asi que toca aguantar las pedradas. Los rayos comienzan a caer en los picos de alrededor, y esto empieza a ponerme nervioso. Me pongo a correr montaña abajo para ver si puedo llegar a algún lugar donde refugiarme de la tormenta cuando recibo un mensaje de Jordi que me dice que el Ingles que venia detrás mia acaba de despegar hacia el norte. Joder, ¿que hago?. Veo que para un poco de llover y decido subir corriendo hasta la cima del Manchoya, un pico de la misma Sierra pero un poco mas al Este que el Pelopin. Para cuando llego, ha parado del todo de llover, pero otra tormenta viene detrás de esta que ha pasado y la tengo muy cerca. Veo los rayos caer hacia el oeste. Rapidamente despliego el equipo y me pongo la silla. La brisa es buena asi que no tardo nada en despegar.  La intención es hacer un vuelo de descenso para escapar un poco de la tormenta, pero cuando salgo veo que el norte esta bien y puedo ir haciendo ladera por la cresta, avazando dirección hacia Fiscal, donde llego rápidamente viento en cola. Cada vez que miro hacia atrás veo que la tormenta me pisa los talones. Menos mal que Fiscal esta a un tiro de piedra y además el viento que genera la tormenta me empuja
bastante bien en esa dirección. Llego a Fiscal a 70 km/h, y cuando me doy la vuelta para aproximarme a un campo compruebo que no penetro nada. De hecho, vuelo hacia atrás. Asi que decido girar de nuevo para sobrepasar el pueblo por encima y aterrizar en unos campos mas grandes al Este del pueblo. El viento hace que sea un aterrizaje tenso pero al final poso los pies en el suelo. Rapidamente llega Jordi y me ayuda a plegar el equipo, me da agua y me pongo a caminar. Desde Fiscal me quedarían muchos kilómetros de carrera ese dia, hasta llegar a la base de la car sur de Peña Montañesa. El calor volvió a hacer
presencia una vez que paso la tormenta, con lo que la carrera se hizo sofocante. Muchas botellas de agua mas tarde, llego destrozado a la base de Peña Montañesa, pero vuelve a amenazar tormenta esa tarde, y decidimos quedarnos a pasar la noche en el aparcamiento de la Hermita de San Vitorian. Al poco de pararnos veo que Lars Budack, el cual estaba subiendo para hacer la baliza, se ha dado la vuelta debido a las tormentas y decide parar en el mismo sitio que nosotros. Compartimos algo de bebida y comida con el hasta que llega su asistente y a descansar.

 

Dia 7: Un final mas duro que el principio.
Me levanto temprano ese dia porque la previsión era de viento de norte fuerte que no
dejaría volar, asi que me dispongo a caminar todo el dia. Veo que suben dos senderistas en la misma dirección que yo iba, asi que me doy prisa para no subir solo. Una vez arriba y habiendo hecho ya la baliza, decido subir a la cima para ver si se puede despegar a norte, pero el viento es demasiado fuerte en la cima y además no hay lugar para despegar. La cima es una punta de roca caliza que no presenta ningúna zona medio llana que sea segura. Es muy vertical y rocosa, asi que me bajo hasta el collado norte y comienzo mi descenso por una pedrera muy peligrosa pero que sorprendentemente es el itinerario de subida normal por la cara norte. Increible. Toda la vida escalando y voy pasando miedo
en esta pedrera. Caian rocas cada vez que daba un paso en falso y veía como estas no paraban contra nada, asi que me imaginaba lo que seria dar un resbalon en esa pendiente. Al final logre llegar al sendero que bajaba hasta La Collada.
Alli me cruzo con Eduardo Garza y Francu Claudi, y veo que su intención es la de volar. Yo paso, y comienzo a correr por un sendero que me llevaría, al final del dia, hasta Plan, para coger la pista que sube al collado de Sahun.  Al rato, ojeando la pagina de la carrera en el móvil, veo que Francu Claudi ha despegado, pero no logra remontar y acaba aterrizando un poco mas debajo de donde despego, y de ahí le tocaria caminar hasta el final del dia. Pero Eduardo Garza consigue remontar con nortazo y colocarse en la vertiente norte de Sierra Ferrera, y de ahí saltar al sur de Cotiella para alcanzar mas tarde la sierra de Chia. La verdad es que yo flipaba con el vuelo, pero al dia siguiente, hablando con Lars, que lo vio todo desde la cima, me dijo que cometio una locura despegando con ese viento tan fuerte de norte en esos valles tan encajonados y sin posibilidad de aterrizar. Aun asi,
eso le hizo ganar la decima posición, bien merecida por ese ultimo vuelo. Mi intención  sin embargo, era la de acabar por lo menos en Benasque, mi casa. Ese dia me toco caminar muchos kilómetros por el GR15 hasta llegar a Plan y allí coger la pista para llegar, ya muy
tarde, al collado. Desde allí, ya a ultima hora del dia, pensaba que el viento habría bajado de intensidad y me dispuse a despegar, cosa que fue difícil debido a que el viento se colaba por el oeste del collado asi que yo lo tenia de atrás. Pero decido levantar la vela cara hacia arriba y una vez arriba la vela despego dirección al barranco. La cosa salio bien y ya estaba en el aire.
Lo malo fue cuando intentando cruzar hasta Benasque, me quede atascado con viento fuerte de norte, en el barranco de Sahun. Eso me obligo a aterrizar en el pueblo de Sahun con viento de norte fuerte que yo no esperaba. Las plegadas se sucedían y 10 minutos mas tarde estaba en el suelo. Jordi estaba viendo mi aterrizaje y me decía que paso mucho miedo viendo como plegaba constantemente.
Me ayudo a plegar de nuevo y me puse a correr de nuevo, ya que me disputaba la undécima posición con Francu, que estaba caminando por el valle de Plan, al
oeste del valle de Benasque. Esa noche la carrera terminaba a las 22:30 por normativa de la carrera, asi que ya no podríamos continuar, y las posiciones quedarían tal y como quedaran ese dia. Estuve corriendo hasta las 22:16 de la noche, cuando me percate de que Francu estaba 2 kilometros y algo por detrás de mi posición y parecía parado. Asi que decidi parar ya que tenia asegurado el puesto 11. Pero mas tarde pude percatarme de que en la vida no hay nada seguro, ya que el tracker de Francu no se actualizo correctamente y resulto que estaba 300 metros por delante mia. Al menos, finalice la carrera llegando a casa que era lo que quería, y pude descansar en mi cama y ver a mi novia.

 

Despues de esto, me gustaría agradecer a Parapente Factory, el apoyo prestado en esta carrera, sin el cual todo habría sido mas difícil. Tambien agradecer a mi asistente
Jordi el apoyo recibido y los constantes días de dormir poco y estar todo el tiempo cocinando para mi y ayudándome en lo que necesitaba. Por otro lado, también me gustaría mandar mi saludo a la organización de la carrera por el esfuerzo realizado para atendernos, todo el dia buscándonos por el pirineo.

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