Coletilla al X-Pyr 2016

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Han pasado dos semanas desde el final de la X-Pyr 2016. Mi experiencia personal como participante en la carrera ha sido demasiado corta. El segundo día pille una térmica a pocos metros del suelo cuando ya estaba comprometido a aterrizar y acabé estrellándome contra una valla de espino. Tuve muchísima suerte de golpear uno de los postes con mis botas evitando así darme con el cuerpo en los espinos. Pero mi parapente no tuvo tanta suerte. La vela aún estaba volando a gran velocidad al golpear las púas y éstas causaron daños al 25% de su superficie.

Analicé la situación con Alex, mi compañero de equipo, y decidimos que era una reparación compleja, no algo que puedieramos parchear, y que implicaba un riesgo significativo para mi seguridad. No teníamos una vela de repuesto y nos era imposible comprar, alquilar o conseguir otro parapente de alguna manera rápida. Incluso le sugerí a Alex que guardaría mi parapente e intentaría caminar tan lejos como fuera posible sin la posibilidad de volar, hasta que acabara la carrera. Inteligentemente, él me hizo abandonar esta idea. Decidimos entonces llamar al director de la competición y comunicarle que nos retirábamos. Nuestra carrera había terminado.

Para nosotros la X-Pyr significó meses de preparación, entrenamiento y sueños. No fue fácil dar un paso atrás y ver como 3 increíbles atletas y pilotos llegaban hasta el Mediterráneo. Pero por mis antecedentes como montañero entiendo que hay variables que están fuera de mi control, que no puedo cambiar, y por tanto debo aceptarlas y seguir avanzando. Esa incertidumbre es la naturaleza de carreras de aventura como la X-Pyr y forma parte de su atracción. Mi definición de aventura: un viaje en el cual el resultado es incierto. La X-Pyr, es definitivamente una aventura.

La preparación previa a la carrera y la carrera en sí pueden ser una pesadilla logística para participantes y asistentes, pero no es comparable al extraordinario esfuerzo llevado a cabo por los organizadores. Mientras nosotros tenemos los periodos obligatorios de descanso de 22:30 a 5:30, ellos siguen toda la noche ocupándose de nosotros. Estoy extremadamente agradecido a Íñigo Redín y su estupendo equipo por preparar esta competición tan compleja, y hacerla estimulante y divertida para nosotros. Me gustaría dar las gracias a mi compañero de equipo Alex, por planear y soñar conmigo esta aventura. Siempre puedes esperar de él que mantenga la cabeza fría y un sonrisa, y no te decepcionará.
Y ahora que es lo que me espera? Competiciones de parapente, hacer cima en un pico no escalado del Himalaya, maratones, ultramaratones y carreras de aventura multietapa en el desierto. Y eso es sólo hasta la mitad del año que viene!. Pero estoy seguro de que donde quiera que esté y haga lo que haga, tendré en mi mente la X-Pyr 2018 y el llegar a El Port de la Selva.

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